17 de marzo de 2010

LA VIDA ES LA GALLETA...


Uno de mis clientes, un empresario exitoso, me cuenta que antes de su cáncer, solía deprimirse a menos que las cosas saliesen de una manera específica.

La felicidad consistía en "tener la galleta". Si tenía la galleta, las cosas estaban bien. Si no la tenía, la vida no valía para nada. Desafortunadamente, la galleta continuaba cambiando. Parte del tiempo era dinero, algunas veces poder, a veces sexo. En otras ocasiones, era un nuevo auto, el contrato más grande y la dirección más prestigiosa.

Un año y medio después de su diagnóstico de cáncer en la próstata se rasca la cabeza pensativo. "Es como si hubiese dejado de aprender a vivir tras dejar de ser muchacho". Cuando le doy a mi hijo una galleta, él se pone feliz. Si le quito la galleta o ésta se rompe, se entristece.

Pero él tiene dos años y medio y yo cuarenta y tres. Me ha tomado todo este tiempo comprender que la galleta nunca me hubiera hecho feliz por mucho tiempo.

En el momento en que tenemos la galleta y comienza a romperse o comenzamos a preocuparnos de que se rompa o de que alguien quiera quitárnosla, uno tiene que renunciar a un montón de cosas para cuidar de la galleta, para evitar que se rompa y asegurarnos de que nadie nos la quite.
Tal vez ni siquiera tengamos la oportunidad de comerla por estar tan ocupados intentando de no perderla. El tener la galleta no es de lo que trata la vida".

Mi cliente se ríe y dice que el cáncer le ha cambiado. Por primera vez es feliz.

No importa si su negocio va bien o no, no importa si gana o pierde en el futbol. "Hace dos años, el cáncer me preguntó: 'Ok, ¿qué es importante? ¿Qué es realmente importante?' Bueno, la vida es importante. La vida.

La vida de cualquier forma en que podamos tenerla. La vida con la galleta. La vida sin la galleta.
La felicidad no tiene que ver nada con la galleta, tiene que ver con estar vivos. Antes, ¿quién hizo el tiempo?" Se detiene pensativo. "Vaya, creo después de todo la vida es la galleta"

10 comentarios:

Roze Meisje dijo...

Wao! que historia, muchas veces esperamos estar en situaciones como estas para darnos cuenta que vivir es lo que más importa.. lo demás es vanal. La vida con la gente que de verdad vale la pena es la galleta de chocolate blanco para mi :)

Sara Ham dijo...

Me gusta la reflexión de tu amigo, todos los días vamos amasando y horneando nuestra galleta, a veces se quema, otra sale cruda y algunas sabrosa lo importante es continuar horneando en la vida. Muchas gracias.

Javier dijo...

excelente e interesante... me pareció muy bueno!

Analia dijo...

A veces tienen que pasar este tipo de cosas para saber quela vida es lo más valioso... después de todo siempre tendremos varias galletas en nuestra vida solo que no las apreciamos...

Alma Rosa dijo...

Con o sin, como sea, no olvidar nunca lo fundamental... la vida es el regalo más importante, el mas valioso, el que no debemos perder de vista en nuestra busqueda de comonidades o retos...

tu amigo lo comprendió tras su enfermedad... pero lo entendió, ojalá no tuvieramos que vivir episodios de ese tipo para recordarlo.

ojalá que siempre tuvieramos presente que lo importante de nuestra estancia en este mundo, es vivir y ser felices.

Alma Mateos Taborda dijo...

Impactante historia. Lamentablemente cuando suceden estas cosas, recién aprendemos qué importante es la vida, para vivirla y honrarla. Felicitaciones! Un brazo.

xime dijo...

hay días en que se necesitan leer cosas así...hoy es uno de ellos para mi. buena historia.

la MaLquEridA dijo...

Nunca dejarse vencer por muy dura que sea la batalla con o sin galleta, siempre hay porqué luchar.



Saludos.

Karina Fuentes dijo...

Excelente historia que compartes con nosotros, gracias. Cambiando de tema en la ruta del buen comer escribes la direccion pero danos un punto de referencia por favor, para encontrar el lugar, barcebyron y tu muy osados al buscar estos sitios..felicidades

Fabiola Checa-Ruata dijo...

Me gusto la historia con un mensaje muy profundo y de reflexion sobre la vida ;)

.

.