11 de mayo de 2009

"CRUDO"...


Un canto ancestral en la voz de una mujer cofán que narra la vida en la Amazonia antes y después del petróleo. Luego las aguas negras, la selva contaminada, la incertidumbre y el sufrimiento de los pobladores. En primer plano eso es “Crudo”, el documental del director estadounidense Joe Berlinger que abre el Festival de Cine Documental, “Encuentros del otro cine”. Es la defensa de los derechos humanos, el poder detrás de las multinacionales del petróleo, el trabajo de las activistas y los argumentos de abogados demandantes y defensores de Chevron Texaco en un juicio que lleva más de una década.

Y es que “Crudo” es brutal en muchos sentidos. Cercano al dolor de las víctimas en las comunidades está el cinismo de los abogados defensores ecuatorianos de Texaco y está, también, la ceguera, la ausencia imperdonable de gobiernos y autoridades que por años, a nombre de una supuesta imparcialidad, han perdido algo peor que la soberanía del país. Han perdido la vergüenza. Algunos dirían que es una historia épica, yo diría que es una historia de angustia y de profunda ironía que nos ayuda a ver en el fondo como somos, pero también como nos ven. Ecuador, pequeñito, invisible, ahora puesto en el mapa, “gracias” a una mancha negra. ¿Ironía o estupidez?

Un documental crudo por donde lo vean. Cuando la cámara recorre los diferentes escenarios, desde las cortes de justicia en EE.UU., los tribunales de Ecuador hasta la selva abierta con las diferentes batallas que se libran. Pero el problema es la orfandad de tantos años. Basta con ver los rostros de las víctimas en su desesperanza. Las generaciones que se han extinguido y las que hoy sobreviven para dar testimonio. Y así dicen los expertos de Chevron Texaco que no hay pruebas suficientes del daño. Que la gente muere porque la pobreza así lo determina, porque a fin de cuentas esta es una tierra de nadie.

Y ese es el argumento que les ha servido para entrar y salir del país, sin que se diga o haga nada. Por eso desde el documental, desde sus actores, hay una apuesta porque ahora las cosas sean diferentes.

En “Crudo” es más importante lo que no se dice, lo que queda entre líneas; en la profunda ironía de los diálogos y en la mirada absorta de aquello que es obvio por justicia y que pretende negarse por ceguera o estupidez. Para ello, sí necesitamos algo de anestesia, para no perder la paciencia, digo yo.

Quienes sí han estado, además de la esposa de Sting, activista por los derechos ambientales, son todos esos personajes cuya fuerza y lucidez hacen creer que estas batallas son posibles y necesarias. Como Pablo Fajardo, Humberto Piguaje y como tantas madres, padres y hermanos dolientes que en medio de la larga espera y el dolor adoptaron el nombre de su causa, la defensa de sus familiares ahora muertos.

La vigilancia ciudadana es importante, sostiene Pablo Fajardo. Y en esa militancia y convencimiento también es imprescindible hablar, ahí sí, con megáfono en mano. Es verdad, conmueve el dolor de las víctimas, duele la selva contaminada, pero creo que es más el asco que provoca la indolencia e ignorancia con la que han actuado abogados, técnicos y científicos a favor de Chevron Texaco. Eso sí es crudo y pesado, ciertamente.
Crudo, será proyectada a las 20:00 en el Maac cine (Malecón).

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